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Filosofia de trabajo

¿Que significa ser médico tricólogo?

El campo del diagnóstico y tratamiento de la alopecia es uno muy específico y tiene una peculiaridad distintiva: es un problema médico que, en ocasiones, parece ser tratado como un problema estético. Ante todo, soy un médico dedicado a ayudar a las personas que sufren pérdida de pelo. Las preocupaciones y los sentimientos que degeneran de un problema capilar son tan profundos como los que acompañan cualquier otra enfermedad. Por esa razón trato a todos los que acuden a mi consulta como pacientes y NO “clientes”.

Hay enfermedades que uno puede esperar con el paso de los años, pero, curiosamente, todos mis pacientes mencionaron que jamás se habían imaginado que llegarían a un momento en sus vidas cuando tendrían que peinarse para esconder o disimular la pérdida de pelo. Las deficiencias que provocan la pérdida de pelo son silenciosas e inesperadas y la manera en la que cada uno de mis pacientes se enfrentan a ello es muy diferente: la alopecia puede provocar desde pérdida de confianza en uno mismo, ansiedad y hasta depresión acompañada de una imposibilidad de reacción. Si hablamos de mujeres, la aceptación de la pérdida de pelo es aún más difícil de llevar. Esta es una enfermedad que afecta no solo al propio paciente, pero también a las demás personas que lo rodean: familiares, pareja, amigos y compañeros. Es una enfermedad que impacta toda la sociedad.

Entender a tu paciente es lo primero

Comprender los aspectos más delicados, más íntimos de la salud emocional del paciente, de cómo percibe él la pérdida de pelo, es a veces, lo primordial de como enfocar el tratamiento.

En la mayoría de los casos, antes de llegar a mi consulta, los pacientes tratan de averiguar por ellos mismos que causas provocan sus alopecias. Algunos me confiesan que en el historial de sus búsquedas en internet predominan preguntas relacionadas con el cuidado del pelo. Otros intentan encontrar respuestas en los especialistas del pelo más accesibles como los peluqueros. Intentan detener la alopecia con productos específicos de peluquería. Cuando la eficacia no es la prometida se sienten frustrados. En este momento suelen escuchar que lo que sienten esta sobredimensionado y que tampoco se nota demasiado la pérdida del pelo. Algunos intentan convencerse a sí mismos de dejar de buscar respuestas porque es la misma búsqueda la que los hace perder aún más el pelo. He visto como todo esto puede resultar agotador para los pacientes. He visto la ansiedad en sus ojos, he escuchado la llamada de ayuda en sus voces. Entiendo lo que sienten cuando están a punto de desistir porque nada de lo que hayan intentado antes parece haber funcionado. Cuando se deciden a pedir ayuda médica, en algunos lugares, se encuentran con diagnósticos puestos por agentes administrativo-comerciales que rápidamente les asegura que todo lo que piden puede ser factible. Entiendo lo que sienten cuando se les trata como si se les está haciendo un favor solo por recibir ayuda médica. Entiendo que se sienten abandonados en la lucha contra el deterioro de una parte de su cuerpo como el tejido capilar.